6 de mayo de 2011 12:01
Crítica a "Thor", por Jack Rico.
3.5 estrellas sobre 5
3.5 estrellas sobre 5
"Thor", el primer film del año de superheroes de Marvel se estrena este fin de semana. La adaptación cinematográfica le es fiel a la mitología del héroe de los cómics, balancea muy bien el humor y el drama, es visualmente extraordinario, pero se tropieza al final y, aunque se recupera un poco, no logra entrar en el panteón de los mejores clásicos del género como sí lo hicieron "Superman II" y "The Dark Knight". De todos modos, la cinta, en su mayor parte, es divertida y vale la pena gastar el dinero para verla, especialmente en 3D IMAX.
Para los que no han tenido el placer de leer las historietas del rubio dios nórdico, en el centro de la historia está el mítico Thor (Chris Hemsworth), un poderoso pero arrogante guerrero cuyas irresponsables acciones reinician una guerra ancestral. Por esto, es desterrado a la Tierra por su padre Odín (Anthony Hopkins) y forzado a vivir entre los humanos. Es en nuestro planeta donde descubre lo que hay que tener para ser un héroe, cuando su malvado hermanastro Loki (Tom Hiddleston) envía un robot casi indestructible de Asgard hacia la Tierra.
"Thor" no es ninguna obra maestra ni pretende ganar un Oscar. La trama escrita por un trío de guionistas tiene agujeros, algunas escenas quedan cortas, en especial algunas peleas. También es predecible y no ofrece nada nuevo. Simplemente, cumple sus objetivos de entretener, arrollarnos con efectos especiales y servir de preámbulo a "Los Vengadores" (The Avengers). No voy a criticar esas metas si su propósito es crear un escape mental a los amantes de este género. Bajo esas reglas, el director Kenneth Branagh y el impecable trabajo del diseñador de producción Bo Welch logran suspender por completo la realidad y transportarnos a un reino celestial llamado Asgard.
Los actores están a su marcha, pero tengo que destacar a Hemsworth como Thor, que al principio parecía una mala elección, pero al final resultó una opción excelente y un dios muy parecido al de los cómics. Su carisma resulta atractivo a mujeres y admirable para hombres. Aunque su actuación sea un poco tiesa, está dotado con una buena voz y buen físico. Con más experiencia, el australiano puede convertirse en una estrella más grande que Sam Worthington en el genero de la acción.
El interés romántico de "Thor" es la ganadora del Oscar Natalie Portman, quien encarna a Jane Foster. La química entre ellos es buena, pero no mágica. Al principio se ven extraños como pareja, pero hay que admirar el talento de ella, quien se las arregla para mantener una cara seria al tiempo que ofrece algunas líneas involuntariamente graciosas. El gran Hopkins hace un trabajo de calidad como Odín, pero estoy seguro que este no es es el tipo de papel que estimula sus jugos creativos.
Las mejores escenas del film son las batallas electrizantes entre los dioses nórdicos y sus archienemigos, los imponentes gigantes del hielo. Es aquí donde en verdad vemos el gran poder del martillo mágico y la deslumbrante tecnología 3D en todo su apogeo.
Con una duración de más de dos horas, la película posee 20 minutos de escenas superfluas que le hubiese resultado mejor eliminar, como es el caso de la borrachera que Thor se pega con el Dr. Erik Selvig (Stellan Skarsgård). Tampoco ayudó que las partes finales del desenlace sean débiles, banales y un poco cursis.
Por último, si vieron los dos films de "Iron Man" y la cinta de "The Incredible Hulk", les sugiero que se queden para el final de los créditos (dura unos 3 minutos) para ver la escena escondida que da una pauta sobre "The Avengers", del próximo año.

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